miércoles, 25 de enero de 2012

Huertos hidropónicos en un restaurante de Japón

Hemos encontrado este interesante artículo en el blog huertodeortega.

Debido a la escasez de espacio para cultivar, el concepto de “huerto urbano” es una verdadera utopía en el país nipón. Por eso han tenido que idear otra versión más adaptada a su natural querencia por los espacios pequeños y comprimidos: los huertos hidropónicos dentro de edificios. Y es que la última moda en Japón es contratar los derechos de uso de una de estas pequeñas huertas hidropónicas en pleno centro de la ciudad, como terapia anti estrés con sentimiento ecofriendly.

Un cultivo hidropónico no necesita terreno para realizarse, pues las raíces de las plantas reciben una solución nutritiva equilibrada disuelta en agua, con todos los elementos esenciales para su desarrollo en un medio inerte como la grava o la perlita. La luz se proporciona mediante lámparas.

Pero más allá del negocio de los huertos de alquiler, las empresas también se han lanzado a cultivar sus propias hortalizas…en las tiendas. Uno de los primeros es un pequeño local de la sandwichería Subway en el metro de Japón, en los bajos de el Edificio Marunouchi. Este Subway cuenta con una vitrificada “fábrica de hortalizas” en el centro de la tienda, que nutre de frescor las ensaladas de los ejecutivos.
Dentro de la vitrina, las plantas de lechuga viven en distintas etapas de desarrollo, cultivándose con hidroponia y sin la ayuda de productos agroquímicos. Cuando un cliente pide una ensalada, la asalariada del gorro abre la puerta, corta la lechuga fresquísima y se la pone (lavada, of course) en su ensalada de pollo o dentro del wrap a su elección.

También existen asientos dispuestos alrededor de la fábrica de hortalizas, donde los clientes pueden disfrutar de su comida mientras miran las lechugas crecer con brío, sin duda un buen entretenimiento para los 20 minutos que tienen para el almuerzo.

Sin embargo, no es todo verde lo que reluce. O para Subway sí: la “lechuga orgánica de tienda” tiene un suplemento (vamos, que cuesta el doble que la lechuga habitual) y sólo puede abastecer el 5% de los requerimientos de ensaladas del local.

Así que más que un “centro de crecimiento y recolección de lechugas ecológicas”, el expositor es un guiño de cara a la galería, para que el público pueda sentir que los vegetales que se come a mitad de precio son igual de orgánicos que los que lucen lustrosos detrás de un cristal y debajo de un foco.
Probabilidades que los Subways españoles lo importen: 0%, aquí nos sobra el terreno para hacer huertos; igual si pusieran una pecera para observar crecer el sushi podría funcionar…

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